Bebamos la mezcla de un vino mejor

09/06/2016
Comments off
347 Views

Se trata de esto. Es muy posible que nosotros podamos en determinado momento de nuestra vida, tenido que acudir al médico.   Luego cuando sentimos que debíamos recurrir a los concejos de un facultativo y al fin lo hicimos, entre otras cosas el médico nos recomendó, no tomar bebidas alcohólicas y por cierto entre ellas, nada de vino y nada de cerveza.

Cuando recibimos la noticia, muchas de las cosas que se nos recomendó observar no nos cayeron muy bien, por sobretodo a las personas que toman como se dice: unos tragos de vez en cuando, otros aún con más frecuencia.

Lo que un médico casi nunca advierte al paciente, es algo que la gran totalidad de los galenos nunca lo dice, y es lo siguiente:   si usted está en una pequeña reunión con los mejores amigos, se siente plenamente bien y además muy a gusto y complacido por lo que se trata en la reunión y pasando momentos muy alegras, al punto qué usted siente que momentos tan gratos no son lamentablemente muy frecuentes, y le apetece tomarse un buena copa de vino, o un buen trago, o un pisco, pues es la hora exacta para tomárselo. Créame que no le hará daño alguno, por el contrario le hará muy bien. El organismo humano es una maquinaria maravillosa y en determinadas circunstancias, no solo pide sino necesita de algún ingrediente en una dosis exacta y justa, entre ellos el alcohol.

Una copa y no más, es la justa medida. Le caerá muy bien y le será muy provechosa sin duda, más de una le creará la reacción inversa; no rompa el hechizo…No destruya el momento ni el encanto.

Cuando me refiero y podrá notar que desde ahora, escribiré esta nota en primera persona, no solamente hablo de beber algo o un licor en especial, hablo de la vida, de las relaciones humanas, de la convivencia, de la necesidad urgente de alternar con personas.   Se ha preguntado usted seguro, que si ha determinada reunión se avisara de antemano que no se servirá un solo trago. ¿Cree usted que asistirían todos los que pensaban asistir? ¿Si en el cumpleaños de Juanito, no hay cerveza ni otros tragos, Juanito se quedará casi solo? En trago es un asistente importantísimo para la gran mayoría…

Es imperioso alternar y compartir con cualquier persona, de cualquier condición, pero, buenas personas, amigos verdaderos, gente en la que uno puede confiar siempre sin dudar un instante, siempre, a pesar de los años y del transcurso del tiempo.   Esa, y no otra es la mejor sensación que uno puede experimentar.   Sentirse pleno, confiado y seguro ante tal o cual persona y a través de las más dispares circunstancias que le toque vivir a cada uno.

Eso es una de las cosas más bellas de la vida.

Pero, hasta aquí todo muy bonito.   Hay una sola condición en la yo no puedo caer por más contento y a gusto que me encuentre en un determinado momento, y esta es:   beber un trago de alcohol.   Porque yo soy un enfermo alcohólico.

No, no se escandalice, esta es la frase que pronunciamos todos los que alguna vez en la vida pasamos por una reunión de alcohólicos anónimos, se resume como AA.

Pero hay una tremenda ignorancia de lo que es una reunión de estas, allí se lleva a cabo la búsqueda del más claro y completo divorcio del pasado que se pueda usted imaginar.   Aclaremos, un miembro de AA. es quién no bebe nunca, y lo hace porque aprendió a no beber y simplemente no bebe alcohol porque se siente muy bien sin hacerlo.

Así de simple.

El alcoholismo es uno de los más graves problemas de las sociedades, no se imagina usted la cantidad de reuniones sociales de cualquier tipo, en la que es fácil reconocer quién es alcohólico y quienes no lo son. No es la cantidad que tomen, sino como lo hacen.

Pongamos un ejemplo:   Roberto avisó a varios amigos que el pasaría recoger a Cesar, Jaime y Aldo en su auto para ir a la fiesta que se celebra en casa de Antonio.   Ya entrada la madrugada, Roberto se aprestaba a llevar a sus casas a los amigos que recogió temprano, Cesar estaba dormido, Jaime casi no hablar y Aldo ya había arrojado varias veces. Roberto, dejó a cada uno en su casa y regresó a la fiesta.

¿Quién es el que posiblemente o casi seguro, que tiene graves problemas con el alcohol o con su manera de beber? Roberto, sin duda. Los otros son simples bebedores de ocasión, no acostumbrados a esos trajines….

Yo nunca, estuve ebrio, nunca me caí al suelo, nunca fui malcriado con nadie, nunca tuve que arrepentirme de haber bebido, jamás.   Lo que me llevó un día y a una hora determinada a una reunión de estas, fue simplemente que entendí de súbito, que el alcohol se estaba convirtiendo en uno de los ingrediente protagonista de mis días.

Fui muchos años vendedor de publicidad, siempre he vendido algo, todos lo hacemos creo, vendemos algo.   Tenía casi siempre que invitar a almorzar o comer a gente del comercio, allí siempre se bebe.

El alcohol estuvo presente mucho tiempo.   Sentí que me estaba acostumbrando a beber.   Hacen hoy 27 años que no bebo, nada de alcohol, ni una gota, fue a partir de un 31 de diciembre y al siguiente 18 de setiembre, dejé de fumar.   Mi nombre, solo mi nombre de pila está en el directorio internacional de alcohólicos anónimos, mi número de teléfono está allí listo para cualquiera que se anime a pedirme ayuda.

Yo la tuve hace mucho tiempo y lo que buscamos es poder devolver este maravilloso bien que recibí de ese poder superior que se encuentra en las personas que se juntan para entregar su voluntad a un “poder superior” que solo puede venir de todos los que han reconocido que solos no podían.   Ese poder superior no es otra cosa que Dios, como cada uno lo entienda.

Un día, en una reunión, entró un hombre joven, bien vestido, alto, olía fuertemente a ron.   Estuvo sentado sin decir palabra por largo rato, hasta que con un gesto de decir algo, se incorporó y dijo que había dado dos vueltas a la manzana de la parroquia antes de decidirse a subir, con voz entrecortada dijo: “si esto no me resulta, me pegaré un tiro”. Creo que todos como a mí, esto nos sonó a verdad, durísima verdad”. Lo he visto varias veces luego de eso, ya no bebe, es otro hombre.   El alcohol es una droga, de las peores y permitida…hace que la gente arrastre sufrimientos y circunstancias indescifrables.

De nada sirven las palmaditas en la espalda o los concejos que “debes dejar de beber” que puedan hacerlo todos los que lo quieren bien. Nada funciona créame.   Yo lo sé. La ayuda debe buscarla usted mismo por propia iniciativa cuando usted y solo usted entienda que ha llegado el momento, marque el número y acuda.

Si usted señor, señora, señorita, jóvenes o mayores, creen que no es el tiempo, que usted se las puede arreglar por su cuenta, pues está bien, no puedo ni debo decirle nada más.  Si permítame decirle algo francamente, si cree que asistiendo a las reuniones usted llegará a poder tomarse un par de tragos de vez en cuando, no pierda su tiempo, no es así.   Se trata de no volver a tomar nunca más, será entonces libre.

Una de las primeras impresiones que recibe el no alcohólico cuando asiste a una de nuestras reuniones por primera vez, es notar la mirada de felicidad en los rostros de nuestros miembros. Una y otra vez los he oído comentar este hecho. Es la característica que nos distingue de los borrachos secos.   El miembro de AA ha tenido éxito, irradia felicidad como una consecuencia natural de haber encontrado una nueva forma de vida más feliz.   Es en realidad un cambio revolucionario para nosotros los bebedores; pero el rostro alegre solo llega a aparecer con el estímulo que nos damos los unos a los otros, y como resultado de seguir el programa.

“Cada persona es responsable de su cara después de los 40 años” pero claro, los rostros son las ventanas a través de los cuales vemos al hombre.

Hoy, yo ahora, solo debo decirle que lo invito a que “bebamos la mezcla de un vino mejor”.

Le deseo suerte y que le vaya bien.

HBJ…

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

Comments are closed.