Te dejo una carta para tí.

11/07/2016
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Hola como está:

Si yo viviera frente a su casa y viera su vana lucha contra su enfermedad, y le hablara algunas veces cuando nos encontráramos por casualidad, no me atrevería a decirle personalmente lo que quiero decirle ahora. Usted pensaría que estoy dentro de esa conspiración universal contra usted y se ofendería conmigo por sospechar su “secreto”.

Si nos miráramos, no encontraría un modo de hacerle saber cuanto me agrada usted. Que ambos fingiríamos que esa tal enfermedad no existe. Por lo tanto tengo que escribirle. Le escribo esta carta que pondrá donde pueda encontrar y esconder de su familia, para después poderla leer con tranquilidad.

Usted y yo empezamos a tener algo en común. Ambos sabemos que está secretamente preocupada debido a su manera de beber.

Si usted no puede controlar su manera de beber, y bebe más de lo que usted misma admite, las probabilidades son casi seguras de que usted es una persona alcohólica. Una enfermedad que avanza progresiva y constantemente, reduciendo su mundo hasta el extremo en que nada parece verdad sino el alcohol.

Pero cualquiera que sea la etapa en la que usted se encuentra, si ha llegado a extremos inimaginables o no, quiero decirle que hay por supuesto esperanza para usted aquí. Usted no merece los ruegos de los que no comprenden su problema, ni airadas y constantes acusaciones como estas: “ no piensas en nadie sino en ti misma” “si verdaderamente nos quisieras pararías de beber” “debería darte vergüenza con tu educación y todos tus trabajos”, etc. Usted no es un monstruo ni egoísta ni inmoral.

Todo lo contrario, usted es una mujer que está desesperadamente enferma. Como si tuviera diabetes o gripe. El alcohol es un veneno para usted si es una persona alcohólica.

Mi objetivo al escribirle esta carta, es para decirle que a pesar de todo “puede usted reincorporarse a la raza humana” y vivir una vida razonable y normal. Es más, puede ser que usted encuentre que en su nueva vida es mucho más feliz que la mayoría de las personas. No se espante por nada por favor, esta vida de la que le voy a hablar está al otro lado de una gran experiencia, y usted puede encontrarla.

La gente bebe porque es desdichada, o es desdichada porque bebe, esa es una viciosa espiral que no termina jamás y continúa hasta que es imposible determinar cuales son las causas y cuales los efectos.

Cuando usted se para ante un pequeño salón donde está reunido un grupo de Alcohólicos Anónimos, lo que se oye con más frecuencia son suaves carcajadas, que solo pueden provenir de gente que se ha visto cara a cara con la ruina y la catástrofe, no una vez, sino continuamente a lo largo de muchos años, y que se siente ahora libre y sin miedos. Se tomó de la mano de un poder superior y se siente segura.

Esa es la base y el secreto de Alcohólicos Anónimos, un hecho casi increíble dentro de un mundo poco acostumbrado y temeroso a esperar demasiado de Díos en la vida cotidiana.

Lo único que decide el hecho de si encontrará usted la sobriedad dentro de A.A., es la “buena voluntad”. Buena voluntad para admitir que es impotente ante el alcohol, y que su vida se ha vuelto inmanejable. Esa es la base real, el gran y sencillo secreto.

Una reunión de Alcohólicos Anónimos, es una tremenda experiencia, aún para los no alcohólicos. En primer lugar, uno descubre que no es una ocasión solemne. Se encuentra uno entre personas que están hablando y riendo. Solo los nombres de pila se utilizan, a fin de mantener el anonimato.  La única señal distintiva del grupo es que todo el mundo es extraordinariamente cariñoso y amable para con todos los demás. Es como si toda la timidez, lástima y vergüenza se hubieran dejado en la puerta.

Muchos A.A,, me han dicho que se sintieron como en su propia casa por primera vez en su vida cuando asistieron a una de estas reuniones. Estos se entienden, pues allí nadie critica, ni acusa, ni se escandaliza por nada. Allí se encuentra comprensión, pues todos los presentes han pasado por el mismo purgatorio en menor o en mayor grado. Hay también personas a las que no se puede engañar con las coartadas, pretextos y mentiras que todos los alcohólicos tienen siempre a mano. Hay gente que conoce todas las tretas y se lo dicen alegremente.  Es un alivio sentirse ante tales personas, después de haber vivido años entre mentiras y evasivas. Es tan cómodo como si se encontrara uno en una habitación llena de gente, donde todos son uno mismo, bajo diferentes aspectos. Uno llega a comprender que puede confiar en que cada uno de ellos, lo verán a usted, tan bueno y tan malo como realmente es.

Cuando pregunto a un A.A., como puede reírse y burlarse de sus anteriores sufrimientos, me dice: “vera usted, todo eso le ocurrió a mi peor enemigo, no a mi”.   Es la más completa forma de divorcio del pasado, que ningún tratamiento haya jamás logrado alcanzar. El pasado fue una serie interminable de dolores de cabeza después de las borracheras, pero cuando el pasado queda atrás, no deja ni dolores de cabeza ni cicatrices.

Si ha llegado usted a esta parte de mi carta, tiene que comprender que no condeno a nadie en absoluto.

Y el cariño que le tengo se ha multiplicado, todo lo que tiene que hacer es extender la mano y aferrarse a ese cariño, que está esperando por usted para beneficio suyo.    La ayuda está tan cerca de usted, como la distancia que la separa a usted de su aparato telefónico.

No tendrá nada que explicar, ni decir gran cosa de nada sobre su problema, ellos saben mucho más de lo que usted misma sabe.

Querida amiga, o amigo, si encuentra lo que hay dentro de Alcohólicos Anónimos bueno para usted, extienda la mano, o querrá quizás escribirme o contármelo.

En cualquier caso, le deseo lo mejor y que le vaya bien.

HBJ.  con enorme cariño.

 

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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