Ni tampoco es necesario hasta buscar en los periódicos las oportunidades para ayudar.

Las tenemos a la mano y son mucho más numerosas de lo que sospechamos.

Nuestros ojos ven, lo que están entrenados a ver, y con un poco de práctica podrán ver muchas oportunidades que antes no eran capaces de observar.

Si nuestras oraciones incluyen una petición de que no pase nunca un día, sin que haya una oportunidad para servir, tendremos una respuesta a ellas y nos regocijaremos en el hecho de tener mucho que hacer, siendo nuestra única pena el que no podamos haber hecho más.

Ese y no otro debe ser nuestro afán en este nuestro mundo de hoy, hay que cambiar a gritos. Nuestro mundo se desmorona moral y políticamente. Nuestras relaciones humanas se han deteriorado a tal punto, que ahora resulta difícil identificar quien es el amigo y quien el enemigo.

¿Que mundo estamos preparando para los que vienen detrás de nosotros? No nos quedemos con la amargura de no haber podido hacer algo más.

HBJ…