Es una gran pena que abunden los acontecimientos infaustos, que dan triztesa, que no son buenos y lo que es lo peor, que no hablan bien del hombre.

¿De que se trata?

No, no es algo que sucedió ayer y hoy, ya ha pasado un buen tiempo.

Cuéntame.

No sé, pero se me subió a la memoria un hecho que cuando lo leí, me causó una profunda pena, en realidad mucha pena, que tan apartados y léjos están los hombres de sus semejantes. Algo está pasando en el mundo. Hay una falta de amor que provoca espanto, y acontece todos los días con casos menos notorios…

El periódico de la mañana de hace unos cuantos años, trajo la noticia que se resumía de la manera siguiente: Hoy apareció muerto en su celda del penal de Lurigancho el médico Alvarez – connotado cirujano plástico, que fue condenado a 12 años de prisión por la muerte y abuso de una paciente de cirugía plástica en su clínica.

Cuentan que se encontraba muy deprimido, que sus hijos ni ningún familiar hacía mucho tiempo que no lo visitaban, nadie venía a verlo.

La muerte por soledad, debe ser sino la peor, debe ser horrible. Una frase de la Madre Teresa respondió en una oportunidad al ser entrevistada por un periodista en Nueva York a quien le pareció raro que ella visitara una ciudad como esa en un país donde no había pobreza como en otros lugares; la madre Teresa le dijo al periodista: “perdida en ese tumulto que ve usted en la cantidad de gente que transita por las calles de su ciudad, hay mucha gente que camina entre la multitud y está tremendamente sola, amigo mío, la soledad es la peor de todas las probrezas”. Es de entender que el periodista no pudo decir nada ante tremenda revelación y más aún de quien venía.

Es cierto la soledad es la peor pobreza del ser humano. Seres que no son ni siquiera un número.

Este hombre se murió de pena, de abandono, la sociedad lo asesinó. sus hijos lo mataron, su propia familia lo hizo subir al patíbulo.

El mundo, el hombre, la sociedad, el gobierno, son de lo peor…

Me pregunto: ¿quien es más asesino? El creador lo acojerá.

Me pongo a pensar: cuando un hombre es apresado y condenado a pasar gran parte de su vida en una celda por algo muy malo que cometío, es condenado ¿a qué?

¿A perder su libertad?

¿A vivir en soledad?

¿A permanecer en abandono?

¿El estado hace algo?

¿la sociedad donde se fue, donde está?

Parecería que todas estas carencias son “incluídas” además en la sentencia…Donde queda la sociedad, donde la familia, donde el hombre.

Hoy solo queda que vengan los recogedores de despojos mortales y se los lleven a la morgue, para que allí lo destripen y vean de que se murio, ¿Como que se murió?, ¡¡no se murió!!, lo mataron, lo matamos todos poco a poco como pasa con lo que se abandona para siempre. ¿Pero si se murió de soledad y abandono?. Y a ese fin, no fue condenado.

¿No está claro acaso que cada uno tiene que hacer su trabajo? solo falta ahora que venga una última persona, abra un gran y gordo libro y anote el nombre de la persona y deje sentado lo que pasó. Asunto concluído.

Que diferencia al día del nacimiento del señor Álvarez, seguramente mucha gente sonrrió y lo rodeaba gente feliz.

Es muy cierto que en la calle, en cada esquina por la que nos cruzamos, pasan a nuestro lado caminando, el éxito, la tristeza, la felicidad pero cada uno de ellos es totalmente desconocido, son transeúntes ajenos totalmente el uno del otro.

Quiero y creo que el señor Álvarez encontró ya la paz y compañía sin final, si, claro que sí, él se fue al azul a vivir de otra manera.

Esta pena que ahora siento, la tengo ahora por la forma como estamos viviendo.

HBJ…