ZEPELÍN…

01/09/2017
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Chorreando tus azules y bruñidas profundidades,

alrededor de las tardes iguales de mi ensueño,

te presentas Puerto de la Esperanza,

fiel a tu ritmo adusto de donkes y de músculo.

Don Raúl de Cáceres y Portugal, Conde de Vilana, con blasón de armas en azur con siete hojas de álamo, simbolizando Lealtad y Verdad, descendiente de Don Alonso de Cáceres uno de los Trece de la Isla del Gallo, militar de gran linaje, que posteriormente participó en la Expedición y Conquista de Chile ocupando el cargo de Coronel de Regimiento de Infantería, una de cuyas ramas fijó residencia en la muy noble y leal Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Arequipa, y más recientemente pariente de Don Francisco Bolognesi, contaba que sus antecesores venían alrededor de 1850 a tomar baños de mar a Islay, conjuntamente con las mejores y más distinguidas familias de Arequipa, que sus abuelos se alojaban en la misma casa de madera, bonita, con amplias y elegantes ventanas y el suelo entablado, propiedad de Don Basilio de la Fuente, donde se alojara en 1833 la mismísima Flora Tristán, en donde ya existía la Vice Parroquia de Santa Rosa de Islay, cuyo primer libro de bautismo lleva el autógrafo de su ilustrísima el Sr. Don Sebastián de Goyeneche y Barreda. Y por que no decirlo también, que no da vergüenza, a la misma Vice-Parroquia donde iban los pescadores antes de salir a la mar, a pedir protección y ventura.

Tenía 27 años en diciembre de 1948, y no había forma que supiera que estaba exactamente a mitad de su vida, cuando se embarcó en el tren con destino a Mollendo. En la estación de Quishuarani apuró el hambre, pero como tenía la experiencia de otros viajes, esperó llegar a San José para comer algo más sustancial, y dejar espacio todavía para unos alfajores en Cachendo. Pasó la Navidad de ese año, al calor que le prodigaron sus tíos y primos de la calle de Las Huertas, y decidió quedarse en Mollendo para toda la vida …Arequipa es muy conservadora …a las 8 de la noche todos están en sus casas. Y como dijera en uno de sus poemas:

A la orilla viajera de mi corazón,

Mollendo ha abierto sus cálidas playas,

Donde diosas púberes tuestan

Sus níveas turbadoras desnudeces.

Era todo un personaje, simpático y pintoresco, que nos sometía con tal fuerza que no le perdonamos que no siga existiendo aún, en cierta forma venía a contramano con los tiempos que corrían, era sumamente especial, se consideraba un privilegiado desde nacimiento, tanto por la cuna, como por su talento con las letras, por lo tanto construyó sus propias leyes y navegó bajo su propia bandera, decía que la vida es muy escasa, y al amparo de ese criterio, disfrutó, comió, fumó sus habanos y bebió toda su existencia, con absoluto derroche, debemos entender que si se comportaba de otra manera se hubiera traicionado, esfumando su propia esencia …los hombres no somos iguales …como no va haber diferencias entre nosotros aquí en la tierra, si en el cielo también las hay …por ejemplo allá existen: ángeles, arcángeles, serafines y querubines …!!y también zepelines!!, agregó Lucho Bustamante. No le agradaba mucho que le recordaran la asombrosa similitud que existía entre su cabeza y el globo dirigible que inventó otro conde, el alemán Ferdinand von Zeppelin, pero aceptaba las bromas si venían de sus verdaderos amigos.

El aniversario del América Sport Club, es en mayo, pero los carnavales de 1954 fueron en febrero; la directiva del club decidió entonces que los festejos por los 35 años de fundación, se iniciaran ese sábado de carnaval, ese día en que medio Mollendo estaría en el segundo piso del edificio de madera de la esquina que forman Comercio con Islay. Como primera medida, había que colocar puntales en la primera planta para reforzar y sostener todo el “ring de baile”, y dispusieron por unanimidad que Maturana y los hermanos “Tarjeta” se encargaran del control de entradas y seguridad del local … no vaya ser que los “marítimos” se den una vuelta por acá para aguarnos la fiesta.

Aproximadamente a la una de la madrugada se alcanzó el zenit del jolgorio, del bullicio, desorden y desenfreno, que precisamente el dios Baco inspira y exige para éstas ocasiones, a esa hora cayó al baile Don Raúl de Cáceres y Portugal, subió con dificultad la empinada escalera, porque venía con demasiados whiskys encima y, el problema no vino porque no quisiera pagar su entrada, sino porque se puso “faltoso” y sobre todo despectivo no solo con las personas, sino con el local, con las máscaras y hasta con las serpentinas. Ninguno de los “Tarjeta” destacó como futbolista en el Club América, sin embargo uno de ellos es recordado aún por la patada que le calzó en el fundillo a Zepelín, quien a pesar de los tragos que llevaba encima tuvo la destreza de hacer con su cuerpo un ovillo para bajar la escalera rodando a gran velocidad, y la inercia de su carrera solo terminó cuando su cuerpo rebotó en la casa de madera de Don José María Gallegos, en la otra orilla de la calle Islay. Asustado por el golpe seco que remeció su casa, don José María salió a indagar, se conmovió por don Raúl y se felicitó de no tener una casa de concreto, se encontró con “Tarjeta” que bajo a buscar y recoger su zapato, y lo escucho decir: disculpen, la casa se reserva el derecho de admisión.

La rutina de Guillén en su recorrido diario por las calles de Mollendo, incluía una visita a las instalaciones de la Aduana, no faltaba quien le comprara un periódico, o un “guachito” de la lotería de Lima y Callao, ese día cuando llegó a las 10 y 30 en punto de la mañana, don Raúl le preguntó …¿Guillén, realmente tu eres ciego de nacimiento? …o sea, qué tu nunca has visto nada? …¡¡así es don Raúl, absolutamente nada, solo sombras!! …entonces Guillén, porque no te quedas aquí, para que trabajes de Vista de Aduana, ellos como tú nunca ven nada.  Don Raúl, era jefe de la Sección Bultos Faltos y gastaba bromas de todo calibre con el personal de la Aduana Mayor de Mollendo, que contaba con las siguientes secciones: la de Numeración y Manifiestos que tenía por jefe a “Pichulín” Alvarez; la de Exportación a “Crispín” Núñez del Prado; Aforos a “Cuchuna” Valdivia; Liquidación a Quique Coloma, y la Sección de Contabilidad a Guillermo Linares. A esa misma hora de la visita rutinaria de Guillen a la Aduana, todo el personal que no perdía de vista a don Raúl, le había contabilizado algo así como ciento setenta y siete movimientos compulsivos, porque “involuntariamente” había contraído no uno, sino un montón de músculos, con una maestría en los gestos, que convencía en absoluto que nadie pudo enseñarle sobre el particular, él mismo era su propio modelo.

Un día martes de setiembre de 1963, solicitó permiso al Administrador de la Aduana, Sr. Allende, para un chequeo en Arequipa porque su salud no estaba bien, a regañadientes el permiso fue concedido; el viernes Allende y todos sus compañeros de trabajo vieron en el diario “El Pueblo” una foto de Raúl, con la siguiente leyenda: “Poeta mollendino en magistral conferencia en el Paraninfo de la Universidad de San Agustín” …el lunes a su vuelta a Mollendo, Allende lo llamó a su despacho, para increparlo …dígame que puedo hacer con usted don Raúl de Cáceres y Portugal, me hace quedar mal una y otra vez, esto es el colmo, si bien es cierto personalmente le di permiso, fue estrictamente por razones de salud. La respuesta fue la siguiente: !!hay tantas buenas Aduanas en todo el Perú, por qué no pide usted su cambio, Sr. Allende!!.

Pidió permiso una vez más, ésta vez al nuevo Administrador Sr. Enrique Uría, y viajó a Lima por diversas razones, en primer lugar para expresarle apoyo incondicional a su amigo Luís Bedoya Reyes, por haber formado el Partido Popular Cristiano, rompiendo con Héctor Cornejo Chávez y una Democracia Cristiana que se había convertido en una guarida de toda la “chusma”. Sus antesalas para entrevistarse con el alcalde de Lima fueron muy tediosas, la secretaria le decía: …de parte del Dr. Bedoya le comunico que lo atenderá mañana; y así lo tuvo dos días más, hasta que en la tercera oportunidad, Raúl de Cáceres y Portugal le dijo a una desconcertada secretaria …!!dígale al doctor que él tiene más interés en verme a mí, que yo a él!! Y de ahí nomás se fue al aeropuerto a recibir a Carmen Sevilla, que le regaló un disco long play autografiado con sus mejores canciones, que Raulito conservaría orgulloso hasta sus últimos días.

Otra razón, como tantas otras veces que iba a Lima, era para ir a la Tiendecita Blanca con su gran amiga Doris Gibson, para hablar de la poesía de su padre, de cómo había cambiado Arequipa, y tangencialmente de la línea editorial, pero fundamentalmente de la página de sociales de la revista Caretas. Y finalmente, la razón que más lo cautivaba y seducía en sus excursiones por Lima, él mismo lo describía a su vuelta a Mollendo …el chofer, un moreno perfectamente uniformado, con el ceremonial y el protocolo que el caso amerita, me recogía en  Calle Genaro Castro Iglesias donde me alojaba en Miraflores, abría la puerta del Mercedes Benz del año 41 de color negro también, me conducía sin sobresaltos a una hacienda en Villa, para un almuerzo donde se reunían de manera exclusiva, solo personas que tuvieran un titulo nobiliario debidamente acreditado, un rezago de la época de la colonia en la que obviamente solo faltaba el titulo de Virrey, después estaban todos, hasta un sospechoso Archiduque …está con nosotros el Conde de Vilana …placer de saludarlos, Sr. Marqués; Sr. Conde; Sr. Comendador …salud Sr. Duque; Sr. Varón. El tema de conversación sin dudas: España, era excluyente si alguno de los presentes no la conociera …del Generalísimo Francisco Franco, del río Guadalquivir, de las maravillas de Sevilla: La Giralda y el Alcázar, y obviamente de la feria de Las Ventas en Madrid. El Conde de Vilana, contaba que en su último y extenso viaje, estuvo como tantas otras veces, en la región de donde vienen sus ancestros, Extremadura, que comprende territorios de dos países, de España donde está la provincia de Cáceres, y de Portugal.

En el “Norka” de Gastón Zuzunaga, se reunía por las noches en interminables tertulias cargadas de mucho ingenio y fino humor, con el Dr. Hernán Montoya y otros amigos, en esa época Don Raúl y el doctor, disfrutaban de los encantos de Marlene, una morena escultural de un metro ochenta, que vino de El Carmen-Chincha, y por la que recíprocamente no existía, sospecha, inquietud o temor de que ponga su cariño en disposición del otro, solamente la compartían, que no da vergüenza. Enterados sus colegas de la Aduana, le decían …Raulito, te han visto con una mujer bellísima, que se “doblan”, tu en edad y ella en estatura, pero dicen que es negra …cómo es posible que un conde, con los pergaminos y la alcurnia tuya, pueda estar con una negra?. Las repuestas de Raúl de Cáceres y Portugal, siempre estuvieron a su altura …!!faisán por la mañana, faisán por la tarde, por la noche viene bien una choca!!. Gran decepción sufrió Raulito cuando una noche fue a buscar a su choca, o sea a Marlene, y no se lo contaron, él mismo la encontró en brazos de otro, que no era precisamente el Dr. Hernán, sino un pescador llamado Pochón, cuando se repuso de la desilusión, se embarcó en el taxi del “curco” Paredes para ir al “Norka” …!!Hernán, Hernán, tengo malas noticias, Marlene se acaba de zurrar en la Ciencia y en la Literatura!!

En enero de 1971, Doris Gibson vino especialmente invitada por Raúl y trajo un reportero para cubrir los eventos del Centenario de Mollendo, Caretas entre la información gráfica, publicó una foto de Raúl de Cáceres y Portugal bailando con la señorita Cristina Málaga, en ese momento Miss Perú, que también lo doblaba en estatura, y una reseña del poeta: En 1951 ganó el concurso al mejor poema a Mollendo con “Mi Amigo Mar”, fundó el “Eco de Mollendo”, ganó un premio nacional con el cuento “El Jaracho”, y obtuvo una mención honrosa en un concurso auspiciado por el Colegio de Abogados de Arequipa, con su ensayo “Arequipa linaje de legendarios guerreros”.

Estaba convencido de que los acontecimientos venideros proyectan su sombra por anticipado y se imaginó morir ciego y engullido por las aguas de un mar al que dedicó todos sus poemas y amaba tanto, al que en los últimos instantes oponía tenaz resistencia …

en la lucha daba saltos jabonados de delfín …para sentir y tocar los pómulos oblicuos del océano sentir a las olas salpicando su canción eterna, y en el lomo bravío del mar cabalgar con mi angustia, hacia el horizonte tiznado por el humo de un barco. En un mar que tantas veces vio solo de lejos, y que tantas veces describió y detalló notablemente en sus poemas …pero Dios jamás cambia las cosas que ha resuelto, aunque se produzcan cosas que nos parecen contrarias y, así fue como finalmente llegó el 7 de febrero de 1973 y, las circunstancias, el escenario y la iluminación, fueron distintos.

Ahora sorprendo mi rostro en el agua de tu muelle,

mi voz en las mamparas abiertas de tus playas,

porque estoy detrás de cada cosa,

llorando lo que el tiempo se llevó de mi mismo,

rompiendo el anillo de mi inspiración, recién labrado.

Beto Montoya.

HBJ. escribidor sencillo

 

 

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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