A juicio de un oyente – televidente de los medios en Lima

09/12/2017
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Escribo este texto como uno más de los que están al lado del parlante de una radio o de la pantalla de un televisor. La pobreza intelectual de los conductores de los programas políticos, muy en especial los que se inician a las 7 de la noche, específicamente en el espacio del canal 8, la conductora exhibe un intelecto muy poco amoblado. El nuestro es un pueblo muy poco cultivado que digamos y es precisamente por eso que los que están delante de un micro o de una cámara, están por lo menos obligados a expresarse bien y hablar bien. El que sabe, que enseñe y el que no sabe que aprenda, es elemental.

La culpa no es de ellos, la culpa la tienen los dueños de los medios que no se preocupan de seleccionar a quienes trabajan para ellos, o por lo menos, marcarles las pautas de cómo deben hacerse las cosas.

Hay que decirle a la sra. o srta, periodista que: “orita” no es palabra castellana y mucho menos pronunciarla golpeando el índice sobre el tablero de su mesa. Hay modos y maneras para cada cosa.

¿Me pregunto? Son entrevistadores o interpelantes. Son portavoces de la opinión o el pensar de las personas a las que han citado al programa. ¿Qué es lo que importa más? Lo que opinan los entrevistados o lo que opinan ellos. La entrevistadora o mejor dicho, interpelante del canal N, habla más tiempo que lo hablan sus entrevistados. Ella adelanta su opinión a la pregunta que hace, interrumpe a cada momento, su compañero de programa habla muy poco y también comete el error de marcar su propia opinión antes de formular su cuestión. Usted afirma cuando pregunta o niega según el caso. Parece que desearan obtener una respuesta en consonancia con lo que ellos opinan. El tono o los gestos con los que uno se expresa dicen mucho más que los que ellos puedan decir.

Ellos no están allí para opinar, nadie se los dice. ¡¡Que pena!!

Cuando esta señora lee un comunicado o artículo que quiere dar a conocer, es verdaderamente que salen a la luz todas sus carencias:

Así no se lee por favor. El tono del lector no tiene porqué variar al leer un párrafo que a su juicio es más interesante o no, el lector debe dejar al oyente la interpretación de lo bueno o malo de lo que ella lee. Lo peor de todo viene cuando ella lee textos que supone sin importancia para quién no los lee, balbucea o arrastra las palabras. Para interpelar se tiene que tener derecho y o autoridad para hacerlo, ella no posee ninguna de las dos facultades.

Quien dirige o produce los programas, ¿sabe lo que hace ese señor?

Saben acaso los dueños de los medios de radio o televisión que deben de carecer de opinión, o por lo menos parecerlo y por sobre todo dejarlo así a entender ante la opinión pública. No que no la tengan, pero, sí, no tomar partido con nadie, esos y no otros son los mejores.

Yo, como ciudadano tengo derecho a sentir que por lo menos el presidente de mi país es un hombre honesto, puedo no ser partidario de él, pero por sobre todo necesito creer que lo es. No solo es mi derecho, es una necesidad. Necesito alguien en quien creer, aunque no lo haya elegido yo.

Señora, los brazos y las manos no son para hablar, gesticula usted demasiado y lo hace en forma vulgar, corriente. Esmérese por favor. Se lo digo de otra forma, es usted mucho mejor cuando calla que cuando habla y gesticula. Usted señor Mario, hágale un favor al programa en que usted participa, no ceda la iniciativa para todo, el espacio lo necesita, incluso puede hasta servir de muestra de cómo actuar, así el programa alternará los protagonistas. Y por favor, cuando se precise leer algún texto, comunicado o artículo, hágalo usted por favor.

En esa misma hora en otro canal, el 10, lamentablemente ya no está el señor Carvallo, él tenía oficio para esto. Oficio significa mucho más.

Lamento comentar sobre esto, es bueno llamar a las cosas por su nombre.

El que no sabe debe aprender, el que sabe está obligado a enseñar.

HBJ. Escribidor sencillo. espero que este sea el primer y último comentario sobre estos temas, no me ha sido grato escribirlo. Y eso me pesa demasiado.

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015