¡¡Hola!! 2018, gusto de conocerte.

Hasta que llegaste al fin. No puedo decirte nuevo, porque no eres nuevo, eres la simple sucesión de los instantes. En este preciso momento son las 6.52 del inicio de la noche del día 31 de diciembre del año 2017. Para ser más exacto: pasado meridiano en todo el Perú.

De nuevo no tienes nada, ya que si hay algo viejo en este mundo, ese eres tú, lo más viejo que hay.

Hay algo que admiro de ti, tanto que me sobrecoge. Tu imperturbable e inalterable suceder, transitar, estas hecho de instantes, millonésimas de instantes, cuyo discurrir no se detiene por nada ni nadie.

Hoy en nuestro país que tanto se habla de democracia, solo tú eres el ejemplo a seguir: no esperas ni aguardas a nadie. No te apura nada, nada te detiene. Hacer cálculos no va contigo, nada te conviene ni nada se interpone en tu transitar. Tenemos entonces que caer en la cuenta que el aparatito al que llamamos reloj y tenemos todos o casi todos, es un demócrata por antonomasia. (Eso de todos es mentira, muy pocos hombres tenemos reloj, la mayoría de hombres no pueden tener un aparato de estos)

Por favor no tomen ninguno de los que puedan leer este escrito en mi blog de escribidor sencillo, como que soy un “aguafiestas” no, las dispensas para los que así lo tomen.

Solo hagamos justo en este preciso momento un real y verdadero propósito de enmienda, yo soy un hombre viejo y soy también un hombre ilusionado, pobre el cerebro del hombre que no tiene ilusión.

Ilusión y no otra cosa es lo que nosotros, cada hombre y mujer necesitamos a grito pelado.

Solo la ilusión encenderá nuestro camino. Y seremos mejores cada día.

¿Qué es lo que hay que cambiar? TODO, o casi todo.

Pidamos disculpas a quien se las debemos, el perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se enferma. Guardar una herida del corazón o de un agravio es un gesto autodestructivo, es autofagia, es como devorar los propios tejidos de nuestro cuerpo. Es por esto que la familia tiene que ser lugar de vida no de muerte, territorio de curación y no de enfermedad, etapa de perdón y no de culpa.

Es muy posible que hasta el propio 2018 lo tome con sorpresa, como algo inaudito para él. Dirá que pasa, no he visto esto nunca, los hombres salen al encuentro de los otros y se abrazan con sus hasta ahora antagonistas. Todos tienen caras felices y esos gestos faciales que veo son verdaderos, lo digo yo, no me niegues esa experiencia, sé lo que digo. Algo ha cambiado en la actitud de todos, y si la actitud ha cambiado, es que todo ha cambiado.

Entonces si, debo reconocer: ¡¡Feliz año nuevo para todos los hombres en la tierra!!

HBJ. Escribidor sencillo.

 

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

Leave A Comment