A propósito de palabras, me he puesto a pensar sobre la cantidad de palabras que decimos a diario cada uno de nosotros, incluso hasta cuando estamos solos hablamos. Eso de hablar solo, cuando uno está solo. He escrito un libro, fue el segundo libro que fue impreso, lo titulé: “Extraordinarias circunstancias” con un subtítulo que fue lo más usado, “Yo y Mí”. Eran las charlas largas conmigo mismo, entretenidas, cordiales, los dos solos. Yo y Mí poníamos mucha atención.

¿Qué es un libro? Los miro, son seis incluyendo un manual de la venta de yates, a eso me dedico desde hace 16 años, los últimos 16, desde que dejé la radiodifusión. Trabajé en empresas de radio y televisión los 38 años anteriores. 54 años vendiendo, primero tiempo para anuncios publicitarios y luego barcos de recreo o yates para que los aficionados naveguen. ¿Como llegué hasta aquí? Voy a resumirlo.

El almanaque marcaba el 18 de setiembre de 1998, había vivido ya 58 años y por razones que no vienen al caso, decidí que debía mudarme de trabajo, lo que se dice renunciar. Como se dice, me fui porque así lo quise. No fue fácil, ya no era un joven ni mucho menos, dentro de dos años más sería un sexagenario, no suena nada bien eso. Al amanecer del 19 de setiembre sería un desempleado. En efecto lo fui.

Pasaron algo como 20 días más o menos y me presenté a una fila de gente, todos hombres, que aspiraban un lugar para vender autos nuevos puerta a puerta en un conocido sistema. Mi auto lo había dejado a dos cuadras del lugar donde hacía la fila. Cuando estaba por llegar a la entrada donde se realizaban las entrevistas, creo que me antecedían 4 o 5 personas, todas más jóvenes que yo, creo. Un señor se me acercó preguntándome: ¿Viene usted por el aviso señor? En efecto respondí, ante su silencio, agregué: No ponía tope de edad, si señor, pero no tanto, me dijo. Comprendí al instante, y me fui.

Caminaba hacia mi auto, pausadamente, no sentía prisa, sentí que no tenía tensión alguna. Me quité la corbata, la puse en el bolsillo interior del saco. Sobre paré al lado de una alpaca que me miraba muy fijamente, nos separaba el cerco que delimita la huaca de San Isidro. Parecía querer decirme algo, me parecía uno de esos instantes imprevistos en que algo nos interroga:

¡Que haces aquí Hernán¡ Ahora anda, sé tu mismo…

Fue como un despertar: a otra cosa, mariposa. Empiezas ahora, más luego es tarde.

Subí a mi auto, rumbo a casa. Necesitaba ver a mi esposa, decirle lo que sentía. Era una sensación nueva, extraña. Me asaltó una idea casi desde que me acerqué al carro estacionado un poco más allá desde donde la alpaca me interrogó con la mirada. Si alguien debía saber primero que nadie que haría yo con mi vida a partir de este momento, era precisamente ella, mi mujer, mi esposa.

Cual sería a partir de hoy con 58 años encima mi actividad, mi trabajo, de que viviríamos. Estábamos juntos hablando, le dije lo que haría. Que vendería yates o barcos de recreo, por mi cuenta, aquí en el Perú y en ultramar. Que pondría mi página en Internet y que por lo menos, esa sería mi actividad y mi trabajo del cual viviríamos por los próximos 16 años, los que se cumplen dentro de apenas 30 días más.

Peores locuras haz hecho, me dijo.

Esto que hablo ahora no es otra cosa que el futuro, el tiempo que ya llegó y dejó de serlo, ya no es futuro. Yo sigo vendiendo barcos, hasta que los clientes me busquen y hasta que pueda hacerlo.

Es ahora, hoy, que recuerdo las palabras. Es como si me encontrara con ellas, empeñadas en hacerme recordar que nunca me olvidaron. Cuando recuerdo las palabras, recuerdo a los míos. No llegan a mí solo las palabras, nunca, las palabras siempre vienen con quienes las pronunciaron, mi padre, mi madre, mi esposa, mis hijos. Recuerdo que las palabras con mi padre fueron breves, cálidas, las veo como suspendidas debajo de las piedras. Su tono suave, siempre tranquilo, era un hombre bueno mi padre. Lo siento muy cerca de mí, como mi madre. Mi padre se fue temprano, se fue al azul al lado del Padre. Estoy seguro. Hablamos diariamente, mis padres, mis hermanos. Todos se fueron, hace años pero no me dejaron, la vida es más fácil así.

Hay una gran dosis de inconciencia e irresponsabilidad, cuando un hombre a la edad que yo lo hice, deja un trabajo de muchos años para irse a probar suerte en otra cosa. ¿Qué cosa?, si no hay nada. Uno no se pone a pensar en que el mercado de trabajo ya no lo tiene a uno en su lista. Hagamos un simple ejercicio de tiempo y números: el uso de razón le llega a uno a los 10 o 12 años (algunos no lo alcanzan nunca).

Luego uno se instruye y los que más, terminan la primera instrucción a los 17 o 18 años. Es posible emprender una carrera, con la más corta se consumen 6 o 7 años más. Ya uno tiene unos por lo menos 25 o 26 años. Y a trabajar se ha dicho. El tiempo apremia, los años pasan, estos se van rápido y se juntan los siguientes 10 años en un abrir y cerrar de ojos. Se da cuenta uno que ya dentro de poco cumplirá 35 años. Cuantos avisos de ofertas de trabajo incluyen a gente por encima de esa barrera de 35 años. Casi ninguno, muy pocos. Si usted no tiene un trabajo independiente, atravesará un tiempo difícil entre los 40 a 60 años. Como usted sabrá la jubilación será después de los 65 años. Prácticamente ni contar con eso.

Sea independiente, dependa solo de usted, ese es el gran secreto. Existe algo muy cierto: usted, siempre se necesitará, nunca usted dejará de necesitar de usted. Pero esto no es fácil: si usted depende de usted, la responsabilidad se multiplicará por el doble. Nadie lo apurará, nadie lo controlará, nadie lo exigirá. Será usted y solo usted quién marque todas las horas, todo depende de usted, hasta usted. A partir de este momento usted será el que apruebe todas sus propias solicitudes, le puedo garantizar que ya no volverá a ser un trabajador dependiente, por duro o fácil que le parezca. Acaba usted de elegir la mejor opción para este mundo nuevo que cada vez se nos hace más apretado e incómodo. A partir de este momento usted es el jefe, su propio jefe. Ser su propio jefe es más dificil que tener muchos jefes, obedecerse a uno mismo es una muy buena tarea, si usted optó por este camino es de suponer que es usted un hombre con mucha disciplina y autocontrol. orden y disciplina.

¿Si usted logra esto y le va bien?, ¿se siente bien y realizado?, pues amigo mío, usted lo ha logrado todo.

Decídase, más luego es tarde.

Hola papá, hola mamá, denme la mano siempre; si no pueden venir mándenme u regalito….

HBJ…ESCRIBIDOR SENCILLO