Virgilio Málaga, el hombre de la sonrisa invicta…

En una sala de espera del seguro social me topé al pasar junto a la fila de asientos, con un hombre sentado y con una mano apoyada en el callado de un bastón común que se perdía entre sus piernas; mis ojos vagaban entre la gente y me llamó la atención su mirada tranquila y quieta de unos ojos color acero.   Estas situaciones duran tan solo instantes, reparé en él, nos miramos y al momento se dibujó en todo su rostro una mirada que parecía no haber perdido nunca una batalla, que nunca fue decepcionada, que los años y las vicisitudes que siempre trae una vida larga ni siquiera la alteraron…una sonrisa así siempre se recuerda.

Me impresionó al punto que, me acerque a él, su señora o compañera estaba a su lado, él siguió con la vista fija en mí.   Perdón, le dije, “tiene usted una sonrisa invicta” mi nombre es tal, como es el suyo señor, Virgilio me dijo, así como está en el título de este post.

Confieso que indudablemente noté que mi afirmación le llamó la atención, como no.   Creo que a cualquiera le sorprendería una afirmación de un perfecto desconocido, claro que para que eso suceda hay que tener una sonrisa como la de Virgilio y que pase a su lado un hombre como yo, siempre dispuesto a captar visiones inesperadamente gratas y extrañas en un mundo como el nuestro que se debate entre lo vulgar, insolente, inamistoso y del montón.

Estos brevísimos instantes le recargan a uno las antenas del amor a la vida, uno siente que se restablecen y se dibujan nuevamente escenas ya pretéritas de gente muy querida que no está presente ya.   Gracias Virgilio, me regalaste un momento mágico, en este mundo ajeno ya no somos extraños y todo por causa de una sonrisa como la tuya.

HBJ… escribidor sencillo…

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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