288 palabras, sueños y vigilia.

Echado en mi cabina de proa, ausente, sin saber si dormía o vigilaba, un resplandor por la lumbrera de estribor intentaba sin saber si era sueño o verdad, acordarme…como si los sueños fueran mentiras, yo escuchaba una sinfonía de timbales y clarines, espuma y oscuridad, naturales como el cansancio. Una sola gaviota llevaba la batuta de una melodía que no estaba en venta. He descendido a mi yo más íntimo. A ese profundo abismo de donde siento vagamente que proviene mi capacidad de acción. Y como me he alejado más y más de las certezas convencionales que iluminan superficialmente mi capacidad de acción, me he dado cuenta que he perdido mi capacidad de acción…más y más. Más y más. Más y más. Sueño a menudo, siempre con los pies descalzos y cabreando las estrellas de mar. Cuando reparo en una estrella que se ha quedado lejos del agua y sé que la marea está en su ciclo descendente, me agacho la recojo y la llevo al mar. He así salvado una vida tan importante para Dios como la mía. Vivirá por mi causa y eso me fortalece. He recuperado mi capacidad de acción. La vida que da vida, motivo y propósito del ser que vive. Camino lejos en mis sueños y en mi vigilia, felizmente y lleno de tristeza por todos ellos y tantos que cierran y abren los ojos en las cunetas de la vida. como puedo hacer para aliviar, sanar o por lo menos consolar esta realidad que atormenta. Hay que cambiar, ayúdame señor a cambiar esto que es protagonista de mis sueños, dame los medios para darlos a todos yo también. Las cunetas de la vida deben quedar desoladas, pronto, pronto, ya.

HBJ: escribidor sencillo.

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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