La soledad es un negocio rentable…

Hay dos tipos de soledad, cada una más grave que la otra:

La primera = es cuando la persona se separa de su entorno, se aísla, busca el silencio interior, conecta con su propia vibración interior – todo cuerpo tiene una vibración y toda vibración es sónica y siente su propio sonido – esto es real. El universo suena, e incluso concuerda con las octavas musicales. Es decir, nuestro organismo tiene un sonido y si una persona tiene la capacidad de aislarse puede logran escuchar ese sonido que no es otra cosa que la música interior, como si fuera nuestra propia melodía. Refuerzan estas palabras anteriores la propia sonda espacial: la Voyayer que está ubicada entre los planetas de Júpiter y Saturno, es una “oreja” auditiva para captar como una sonda espacial la vibración sónica que hay entre los planetas y cuerpos celestas, se le conoce como la “música de las esferas”, el universo suena, los organismos como el nuestro suenan, producen un sonido y es armonioso. Para captar ese sonido no hay que ser un anacoreta, eso es bueno, esa capacidad de “ausentarse” por momentos y hasta poder conectarse con el absoluto, es hasta maravilloso.

Otra cosa muy diferente es la soledad en sí. El deseo de estar separado o lo que es peor, convertirse en solo un número que anda por calles o se queda en casa frente a la ventana sin compañía alguna. Esa es la soledad, sola. La peor de todas las pobrezas. La propia Madre Teresa de Calcuta le contesto con esa frase a una pregunta impertinente de un periodista de NY, Time, quien le dijo que hacía ella en uno de los países más ricos del mundo. “Su país talvez pero, aquí por sus calles caminan números, solo números no personas en las que ustedes los pobladores más ricos del mundo no reparan. Esa pobreza, no la he visto en ninguna otra parte, ni siquiera en Calcuta…Silencio sepulcral.

La segunda soledad, es más diferente a esta, es más grave, más fuerte, avanza entre nosotros como algo que confundimos como desarrollo. Nos aparta de la gente, nos retira, nos vuelve independientes entre comillas. El hombre, la gente de la generación del milenio, no sabe conversar, el diálogo persona a persona se murió o se está muriendo. La Internet, el teléfono celular, las redes sociales, destruyen a la sociedad, no acercan al hombre, lo alejan. Atendemos al aparato que suena de inmediato sin importar quien llame. Incluso cuando estamos supuestamente compartiendo un café en una mesa para dos o para tres personas.
¿Que nos pasa?

La soledad es una enfermedad grave y se ha vuelto un negocio rentable. Depende de nosotros, vivamos, no supervivamos.

HBJ. Escribidor sencillo.

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

Leave A Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.