EL SUEÑO DE LA ETERNA JUVENTUD

Nosotros, como seres individuales necesitamos del grupo, entre otros beneficios nos proporciona seguridad; entonces, nuestra elección es vivir integrados, compartiendo penas y alegrías la vida nos resulta más fácil, más llevadera. En el grupo no hay distinciones, allí cada uno de nosotros participa en igualdad de derechos y obligaciones.

No se exige ningún requisito riguroso, solo pertenecer a una generación cercana, en el sentido de haber nacido en fechas próximas, y haber recibido educación y tener influencia cultural y social semejante.
El comportamiento de las personas cuando forman parte de un grupo, reunidos por un fin común aceptado por todos, tiene como característica la existencia evidente de un contagio emocional o imitación, una suerte de intensa red de comunicaciones, plena afinidad a través de vasos comunicantes, como un espíritu colectivo, distinto al de cada uno de los individuos componentes del grupo.
Establecidos los conceptos anteriores, la siguiente etapa es particularizar, dar nombre propio y detallar, para lograr nuestro propósito de “moldear” el relato.

Como grupo, entiéndase: a la “gallada”; al conjunto de personas que integran el grupo: amigos contemporáneos, no necesariamente todos mollendinos; el lugar donde se reúnen y el marco que da constitución al grupo: picantería “La Capitana”, en Arequipa; frecuencia: la mayoría de viernes desde el inicio de la tarde en adelante, no es posible señalar la hora de término, es muy variable, y en algunos casos extremadamente prolongada y accidentada, porque algunas veces nos terminan “echando”; nivel de educación en promedio del grupo: superior; edad media aproximada: 65 años.
Las reuniones se complementan con la variada carta gastronómica que ofrece la picantería La Capitana, con la fina y esmerada atención del “Muñeco”; con relación a las bebidas “espirituosas” la gallada misma ha implantado arbitrariamente el sistema de “corcho libre”, traen su propia “batería” de tragos y cuando se agota como generalmente ocurre, no tienen ningún empacho en comprar en las inmediaciones; con relación a la música, vienen provistos de una auténtica “discoteca” ambulante que imponen a todos los parroquianos, quieran o no escuchar, y con el volumen que decide quien manipula el equipo; siendo más delicado aún, que cuando los otros comensales, los de otras mesas, le agarran el gusto a la música, cuando empiezan a tararear la melodía, siempre hay un maniático que cambia la Sonora Matancera por Rolando La Serie, solo por nombrar un caso. Pero en ninguna oportunidad, escuchan ritmos como los del Grupo 5, contradiciendo en mala forma las reiteradas solicitudes de Paoco.

Solo son momentos breves, momentos especiales en la vida, que tienen la particularidad de suceder en compañía de amigos que uno aprecia, quiere, y respeta. Es particular, porque con ellos surgen con asombrosa facilidad anécdotas del pasado, las de nuestra juventud, y en algunos casos las de nuestra niñez, las de los lugares comunes, las de las mismas calles y colegios, por donde hemos transitado tal vez no simultáneamente. Pero siguen siendo esas anécdotas las que nos llevan a recordar la etapa más linda de nuestra vida; la música ejerce el mismo efecto, nos traslada en un viaje “sideral” e instantáneo hasta aquellos tiempos.

Enfrentar la realidad, significa ver los rostros maltratados de nuestra “gallada” por el tiempo implacable. Pero como si fuera un sueño, el solo hecho de estar juntos, nos lleva a un mundo de ficción, nos estaciona en el mundo del ayer, es la mágica crema estética que nos hace “parecer” como antes; hasta que paulatinamente, sin notarlo, adoptamos el comportamiento de entonces.

Para muestra el siguiente relato, ocurrió un viernes en la Capitana. Esta vez quien empezó fue el flaco “oscky” Lanchipa, el mismo que otro viernes en la Capitana fue irreverente con el “mismísimo” Alan; pudo haber sido cualquiera otro de la “gallada”, todos estamos en capacidad de adoptar “el comportamiento de entonces”. Sin dudas, los tragos alegran, ayudan, y circulan por derecha, es una ley que se respeta, van en sentido contrario a las agujas del reloj; y el brindis tuvo el mismo giro, pero ésta vez muy singular …”brindar contigo Apache, yo decirte salud”, no falta ahondar en detalles y decir que todos están dispuestos a seguir “el comportamiento de entonces” …”Apache, brindar ahora contigo y fumar pipa de la paz”, así continuaron los brindis, encendiendo un Hamilton como si fuera la “mismísima” pipa, todos recordando y hablando como alguna vez escucharon en las seriales del cine Teatro, cuando les doblaban al castellano con potente vozarrón a los fieros y malvados jefes Apaches; la “gallada” fue en esa parodia la reencarnación de Gerónimo, Cochise y Taza.

Cuando estaba por terminar y cerrar la ronda, el gran jefe “Toro Sentado” Jorge “Chiquiras”, brindó con Paoco …”por danza de espíritus, salud”, y Paoco serio no decía nada en absoluto …”brindo con gran jefe Apache, Paoco”,…..y nada, no contestaba ni en castellano …”brindo con gran jefe soplido feroz en luna llena”, y Paoco nada, inmutable; hasta que el resto de Apaches, se pusieron fieros y malvados, saliéndose de madre le dijeron de todo en una lengua que por los improperios y los gritos tenía mucho de un castellano rústico, primitivo, desde aguafiestas hasta palabras de grueso calibre, entonces fue cuando Paoco reaccionó, y dijo …“yo no entender, no ser Apache, yo Comanche”.

Si bien Apaches y Comanches pertenecen a un grupo de naciones indígenas culturalmente cercanos a Arizona, de México y también de Texas, hablan lenguas distintas, los Apaches usan un conjunto de lenguas atabascanas, en cambio los Comanches hablan un dialecto del shoshone, esa era sin dudas la razón por la que Paoco no contestaba, simplemente no entendía la lengua Apache.

No tuve la oportunidad de estar presente aquella tarde-noche, otros tuvieron mayor suerte; como los vecinos de una mesa cercana en la picantería, presidida por un señor mayor que conocía a muchos de “los apaches”, y rodeado en su mesa por gente joven que no paraban de reír y celebrar las bromas y, sobretodo admirados por la conducta, imaginación y comportamiento de los felices vecinos.

Para usar terminología actual, la de nuestros tiempos … se ganaron el pase”. El señor mayor apelando a su experiencia, les dijo que no había mucho de que asombrarse …los hombres en ésta etapa cuando nos dicen viejos, volvemos en muchas formas a ser niños, los extremos se dan la mano, se tocan …”acaso no han escuchado ustedes ese pasaje de la mitología, cuando Edipo se enfrenta a la Esfinge que atormentaba a Tebas, y daba muerte a todo aquel que no resolvía sus acertijos” …”son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera” …Edipo contestó: las hermanas son el día y la noche.

La “gallada” manteniendo sus ilusiones, se conduce como niños, por que viven así el sueño de la eterna juventud, han decidido ser Apaches algún viernes, y van por el mundo con la certeza de no estar solos, entre muchos otros “viajan” y tienen un destino común con los Comanches.

Beto, (bmontoyas@yahoo.com) Lima, 15 de febrero 2012.

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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