LO QUE NO FUI…

Un día del año 1950 mi mamá me dijo que en dos días más nos iríamos a la ciudad de Piura, en el norte del Perú, ya que ha mi papá lo habías cambiado a la oficina de Piura del banco Popular del Perú, por lo demás el banco más importante de nuestro país en esas épocas. Yo iría feliz con mis padres hasta el fin del mundo, eran maravillosos. Buenos como los árboles y calmos como el Ichu de las punas. Mi padre me enseño como prepararme para enfrentar la vida y ella, mi madre, como enfrentar la vida sin estar preparado. Ellos fueron uno de los mejores regalos que recibí en esta vida.
Llegue a Piura con 10 años de edad, Piura una ciudad cálida y con gente buena y sencilla. Comencé mis estudios en la unidad escolar San Miguel, el año 1957 terminé los estudios y fui el presidente de mi Promoción le pusimos de nombre: Raúl Porras Barrenechea y guardo muy gratos recuerdos de mi etapa escolar que inicié en Lima en La Recoleta de la av. Wilson.
Recorría a menudo, casi a diario la calle Arequipa, transversal de la calle Ica esquina con Tacna donde vivíamos los tres. El banco estaba allí. Pero en realidad lo que motiva el título de este post que subiré a mi blog está ligado de alguna manera a lo que acabo de mencionar; en la calle Arequipa, había una casona con una amplia y siempre abierta escalera de madera hacia el segundo piso, estaba allí la escuela nacional de música. La dirigía el profesor Obando, al pasar por la vereda se podía escuchar o coros, cantos o algunos instrumentos en las clases de música. Subían o bajaban jóvenes y muchachos y muchachas de poca edad con cuadernos de música o instrumentos a la mano.
Yo siempre miraba esa escalera, pero lamentablemente nunca la subí. Lo lamento grandemente, pero nunca la subí. Hoy me encantaría ser un pianista o violinista que por lo menos interprete melodías con gran destreza. ¿Porqué no lo hice? No lo sé. De todas formas, el tiempo se fue, terminó y no lo hice, no lo aproveché.
Lo que no fui y lo que no hice, ya no lo fui y ya no lo hice. Ya no puedo tener las facultades cognitivas que cuando niño me sobraban.
No me debo arrepentir, no es saludable. Simplemente no lo fui. Así pasa la vida…
Con nostalgia al escribir, HBJ. Escribidor sencillo.

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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