Como si tuviera en la garganta arena…

Siempre recuerdo las palabras de mi padre, yo era muy jóven aún. Me decía: “Cásate con la mujer con la que te sea siempre muy grato conversar, será la facultad que los acompañará hasta el final”. Y mi viejo, mi papá, como en tantas otras y muchas cosas tenía siempre una gran certidumbre encerrada. Eso, es una enorme verdad. Si bien no hablé mucho con él, me sentía muy bien a su lado, como igualmente con mi madre por cierto. Hubiera ido al fin del mundo con ellos. Era muy feliz. Me gusta conversar, directamente, persona a persona. Lamento que ese tipo de trato, está a punto de fallecer. Modos de pensar y vivir y otros conocidos artefactos han cometido el asesinato. Noto sí, que me he puesto muy crítico para mi mismo, sobre la calidad de lo que converso sin importar con quien. La gente de hoy tiene tan pocos temas sobre los que hablar. Muchos, o casi todos inician las charlas ocacionales con las consabidas frases: Y que tal, ¡que novedades! Hasta diría que son preguntas que se hacen sin esperar la respuesta, son dichos o frases automáticas, van como adheridas al saludo, si es que lo hay. Si no en palabras, pueden ser solo gestos, o una palmada en el hombro. No tarda por cierto el comentario de: ¿que te parece lo que dice el diario tal? Para colmo de males, yo ví esas notas pero, como de costumbre no me sucitó ningún interés. El periódico que me llega a casa por suscribción, trae para mi mal, las cinco o seis primeras páginas el 95 por ciento de veces lleno de aconteceres políticos que no leo, no sé si esto que hago es para mal pero, me siento bien así. Y yo, pienso que la vida debe transcurrir bien, sintiéndose uno bien. Pues, de eso se trata. También procuro de llenar nuestros momentos y mis momentos con aconteceres felices, escribir y conversar, bien conversar es uno de ellos. Escribir como me place y de lo que me causa bienestar, es para mí un pasatiempo delicioso. Tomo la pluma, mi blok, y escribo lo que se me sube a la memoria, y luego cuando releo lo escrito, casi siempre me gusta más. Dicen los exagerados que , un libro debe leerse por lo menos dos veces, ya que si no se relee, no vale la pena haberlo leído tan solo una vez. Los puntos y las comas de mis escritos, los pongo con el pensamiento, no con las reglas de puntuación, seguro que cometo errores. Escribo sencillamente entre puntos, comas y puntos y comas. Siento y escribo.
Hace no más de 20 o 25 días que mi esposa me dijo que estábamos invitados a una reunión previa a las fiestas de fin de año, sería como a las 8 de la noche de un viernes de diciembre. Inicialmente no me sentí muy inspirado en ir, pero asistímos juntos. Habíamos como treinta personas más o menos. Los saludos de reglamento, con gente conocida y cordial. ¿Que te tomas o que te sirvo? dice la hija de la dueña de casa, no dije agua tónica porque usualmente no hay. Terminé tomando agua mineral, todo el mundo le dice a ese líquido, agua mineral, y por años, ese liquido hizo mucha publicidad por calles y plazas, con el slogan de: ¡¡No es mineral!!. ¡¡Vaya usted a saber!!. Ya con un vaso en la mano, alguíen te dice ponte cómodo, y uno se pone cómodo. Van llegando más invitados y uno de desacomoda, saluda, conversa brevemente y se pone cómodo nuevamente. Esto pasa unas dos veces más y yá. Uno se queda cómodo. En cierto momento, converso muy brevemente con la dueña de casa, una señora mayor. Nuestra charla fue fugaz y breve. pero la sorpresa para mi vendría luego…
Nos invitaron a servirnos, el sistema y uso moderno de pasar con su plato al lado de la mesa, diversas fuentes con lo que prefiera uno, al fin de la civilizada rueda, llega uno ante una ordenada hilera de servilletas, cubiertos. Llega entonces el momento de levantar la mirada del plato y divisar la platea completa, buscando una ubicación, donde poder cenar y a la vez conversar, solo los buenos conversadores pueden acompañarlo a uno a esta ceremonia sin igual: cenar y charlar, o al revés, charlar y mejor cenar. Esto último suena mejor.
Advertí, no léjos, a mi esposa y a la señora mayor con la que hablé muy brevemente hacía un buen rato, estaban sentadas en dos sillas juntas. Mi esposa me dijo que las acompañara y la señora le pidió al señor que nos atendía que nos acercara una siila para mí y una mesita de esas que caben una debajo de otras. La señora con un gesto muy simpático me pidío que me sentara a su lado. Quedamos mi esposa y yo flanqueando a la señora que cenaba con nosotros, pavo, puré de manzana y ensalada y algo más. Tenían ambas un par de copas de vino muy tinto y yo mi consabida mineral, que no es mineral.
Al poco tiempo de animada charla, ella me dijo que se llamaba María. Era una mujer suave, delicada, interesante, bien educada, con maneras que algunos extrañan y otros los más, ni siquiera conocen, y por ello no disfrutan porsupuesto. Me sentí feliz, muy a gusto de estar allí. Junto a María y a mi esposa.
María, sin levantar la mirada del plato y moviendo los cubiertos con buenas formas, me dijo: oye. Tu esposa me ha dicho que hace muchos años la conociste y que apenas la viste te enamoraste de ella. Me sonreí, y le dije preguntando. ¿Y ella, no le dijo que también ella se enamoró de mí? a lo que de inmediato contestó: ¡No , eso no me ha dicho! ¿No le ha dicho nada? volvi a inquirir. No. contestó. Eso tienes que pregúntaselo a ella
La charla continuó, siempre muy grata. María, es bastante mayor que yo, y yo soy un hombre mayor. Me resulta muy grato conversar con gente como María. Le escribí no hace mucho un correo a su hija, dándole mis saludos y participándole lo bien que me sentí en su casa esa noche. No recibí respuesta de su hija, María, ya habría respondido.
María, hablaba con pausa, suavemente, siempre una sonrrisa iluminaba sus gestos, tenía una voz ronquita. Al fondo de sus palabras yo podía percibír como si algo muy suavemente produjera un rasguño. Algo así como, si tuviera en la garganta arena…
Las cosas simples y sencillas de la vida, son las mejores cosas…
Larga vida, María, charlemos una vez más.
HBJ.ESCRIBIDOR SENCILLO.

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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