CRONOS, OTRA VEZ TÚ AQUÍ.

¿Qué haces aquí 2019? Tiempo, tiempo detén tu movimiento para que vuelva a ser niño tan solo un momento…

Son las 5 de la tarde con 24 minutos y 13 segundos del día 31 de diciembre del año 2018, siglo 21 de la era que nos toca vivir y también marca el fin de su primera década, ¿o le decimos la década del cero?, no nos suena bien ¿no?

Dicho así, parecería ser un día cualquiera, ¿en verdad es? ¿o acaso no es un día como cualquier otro?
Todo dependerá de lo que esperemos cada uno de nosotros de los instantes que componen estas horas presentes.
Solo hace un momento mi esposa me comunicó por teléfono para saludar ambos a un amigo muy querido, por su cumpleaños. Pero caigo en la cuenta que me disponía a hacer algo que nunca hago en horas de la tarde, me voy a afeitar. Normalmente me afeito muy temprano con un día de por medio, entonces supuestamente hoy no me tocaría afeitarme, ¿porque entonces me dispongo a hacerlo?, ¿hay algo especial?.

¿No será el tiempo, o el concepto que tenemos de el, él que altera en todo, estas raudas y presurosas horas? Si claro, es el tiempo, miro el aparatito más democrático y justo de todos los aparatos inventados por el hombre, miro mi reloj, que marca irremediablemente el transcurso de los segundos y minutos para todos los mortales sin excepción, sin apurar ni retardar su tic tac por ningún motivo.
Pero claro hombre, hoy es el último día del año, mañana es otro día seguramente igual, pero de otro año. Empieza un nuevo año, pero no necesariamente nuevo. Días, horas, años, siglos, instantes, minutos, cuartos de hora, segundos, eras. Tiempo, tiempo, ¿Qué es el tiempo? “Oh tiempo, tiempo, detén tu movimiento, para que vuelva a ser niño tan solo un momento”

Suenan los petardos en forma continua cerca de la casa, en la calle desierta. Son las doce en el reloj de mi mano derecha. Hora nueva y fantasmagórica. Estamos en el 2018. ¿Cómo serán las cosas en año nuevo? ¡Así! Me dice Mí, y siento su voz, no dentro de mí, sino alrededor de mi cuarto, hablándome desde la lámpara que cuelga del techo, desde los libros de mi estante, en fin, fuera de mí. Se acaba hace unos instantes de apagar el último instante de la primera década del siglo 21, por lo demás, cosa muy usual en los minutos, segundos y semanas de todos los días que pasaron.

Volteo el rostro hacia el pasadizo: veo y siento algo que viene hacia mí, y también algo veo que se va. No es corpóreo, es como un extraño que avanza sobre mí. Me sobresalto, algo late más a prisa que de costumbre, pero yo no creo en fantasmas, me tranquilizo, y examino al detalle mirando para todos lados, esta sensación muy extraña, pero no desagradable, no, para nada.

Siempre me ha gustado y atraído, fijar la mirada en el centro mismo de las llamas. Hay en la redonda mesa del comedor, dos velas encendidas y colocadas por mi esposa, hoy comeremos en la mesa de cristal y no en el repostero, como es lo usual, no hay duda que algo celebramos.

Mirando la llama, mi mirada, se concentra, se funde y a la vez se disipa, se extravía, y veo formas, se mueven, están, son.

Veo a un hombre alto, flaco, muy mayor, pero que parece vital, y no puedo contenerme y pregunto.

¿Qué haces aquí? ¿Tienes algo que ver tú con este momento?

¡Tonto, no te das cuenta de nada!
¿Acaso yo he sido el que te ha llamado?

¡No necesito que nadie me invite! Yo estoy, soy, lo que ocurre es que tú reparas en mÍ solo en extraordinarias circunstancias. Soy el año 2019.
¡El año nuevo!

-Pues, llámame como quieras, no tengo edad, no soy ni nuevo ni viejo. Estuve, estoy, estaré y por si acaso lo pensaras no llevo equipaje jamás. No traigo ni llevo nada. Y como ustedes son proclives a ponerle nombre a todo, ya, bueno, yo soy el Tiempo.

-Yo nunca paso dos veces por el mismo lugar, soy continuo y para nada complicado, soy extremadamente simple, soy el instante, y siempre, el instante. Lo uno y congrego todo, el hombre lo disgrega y lo separa.

¡Ya que estás aquí esta noche! ¿Que nos trae el porvenir?

-Eso tienes que preguntártelo a ti. Pretendes acaso, que yo adivine tus circunstancias. Eso yo no lo sé.
El porvenir es, eso, por venir. Como habría de conocerlo. El hielo se forma únicamente, si es que primero se han llenado las cubetas

¡Yo que esperaba un año lleno fe felicidad!

-Solo en tus actos se encuentra el bienestar que esperas. Yo por experiencia puedo predecir el 5% del 2019, y esto es, el 60 ciento restante lo fabricaras tu mismo, para tu bien o para tu mal, y lo demás tus congéneres y la vida, las cosas.
Pero si más de la mitad del destino está en nosotros, ¿qué conducta permite aprovecharlo?
-La que menos piense en la felicidad.

¡Estoicismo tenemos! Moral negativa: renunciar a todos los placeres, para tener el placer de no sentir dolor.

-Por eso cada año que llega, resulta tan malo como el anterior. Son las formas fijas del molde vacío del porvenir: las constantes de la variable humana. Yo, solo te he expuesto mi doctrina sobre la felicidad: no te he dado una receta para ser dichoso. Si eres incapaz de ser cuerdo, serás siempre insensato.
– Así es aquello de “año nuevo, vida nueva…
– Un buen deseo de los hombres. Las criaturas humanas, siempre esperan que la dicha les caiga como llovida de las nubes. Por eso colocan su felicidad en mi seno inescrutable. Creen en el tiempo, la simple sucesión de los instantes. No te extravíes, tú, como los otros.
No esperes nada de mí: tú eres el árbitro de tu propio destino. En ti tienes el fuego, que ha de iluminar tus pasos por el negro sendero de la realidad. Búscalo, sin pereza, y empúñalo sin miedo. Sostén con brazo viril la antorcha de tu luz interior, y alumbra el camino con sus resplandores.
Las dos velas del centro de mesa aún estaban encendidas, pero los etéreos personajes ya se habían extinguido, para
los hombres la primera hora de una nueva década, estaba por terminar

Feliz año viejo 2018, o ¿nuevo?

El tiempo es solo, el movimiento del pensamiento…

Lo que pocos llegan a aceptar, es que, este tiempo absoluto, que transcurre irremediablemente para todos, no existe. Nuestro nacimiento, no lo registra la conciencia, por lo que la duración de la propia vida es referencial. La muerte determina un período más largo que el de la vida consciente.
El minuto es una medida referida al período de rotación de la tierra, aprox. Un 1440 avo de vuelta.
Si hubiéramos viajado 1 año al 90% de la velocidad de la luz, habríamos encontrado que han transcurrido 100 años y nuestros bisnietos serían ancianos…

HBJ…ESCRIBIDOR SENCILLO

Hernán Balderrama Jabaloya , vendedor de yates, más de 18 años representando la venta de los mejores barcos de recreo. Lima-Perú 2015

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